Esta tendencia está creando una división mundial entre países productores y consumidores que  a largo plazo pueden ser insostenible. Por un lado, los países que están concentrando toda la inversión directa y acaparando la producción industrial, suelen disfrutar de superávits por cuenta corriente y unos niveles de producción industrial, suelen disfrutar de superávits por cuenta corriente y unos niveles de desempleo bajos. Todo lo contrario ocurre en las zonas que sufren el “éxodo” de su industria. La industria mundial está concentrada en China, Japón, India, otros emergentes de Asia, Turquía, Alemania y otros pequeños países del centro de Europa. Mientras que la Eurozona (excepto Alemania), EEUU, Reino Unido, África y Latinoamérica están sufriendo un proceso de desindustrialización. Uno de los peligros de este proceso son los recurrentes déficits por cuenta corriente, que se convierten en un problema crónico y estructural. La baja competitividad del tejido industrial de esos países no logra cubrir la demanda interna, por lo que los agentes económicos terminan endeudándose con el exterior a base de importar. Por otro lado, los países desarrollados que ha sufrido este fenómeno están teniendo grandes problemas para crear empleo por un lado, mientras que los salarios se encuentran estancados. Fuente: Síntesis Diaria,...