El llamado banco malo donde se acumulan activos tóxicos de la banca, quiso protegerse de las continuas fluctuaciones de los tipos de interés. En 2013 contrató una cobertura, un producto financiero conocido como swap, para mantener los intereses de los bonos que había emitido dentro de una horquilla. Sin embargo, con el contexto de tipos bajos la prudencia le está saliendo cara: solo en 2015 le ha costado 302 millones en gastos financieros que no tendría que haber  abonado con los tipos actuales del mercado. Fuente: Síntesis Diaria,...