El aumento de la competitividad entre los bufetes ha hecho que las firmas apuesten por la inteligencia artificial y el aprendizaje automático para optimizar las relaciones con los clientes y su propia gestión interna. Sin embargo, no todo son ventajas en la inteligencia artificial, lo que precisamente ha servido como excusa perfecta para aquellos bufetes aún reticentes. De hecho, aún no existe una normativa que proteja el trabajo y los resultados de estas fórmulas matemáticas. Esta falta de legislación, sumada a los riesgos derivados de posibles fallos con los algoritmos o a los problemas de ataques cibernéticos, podría incluso acarrear problemas de responsabilidad a los propios bufetes después de los últimos cambios en el Código Penal. Fuente: Síntesis Diaria,...