La duración de las reuniones se redujo y los trabajadores se esmeraron en terminar antes los proyectos que tenían entre manos. Además, se logró menguar el consumo eléctrico y las cantidades de papel impresas. Japón lleva mucho tiempo lanzando ideas y experimentos como este, destinados a intentar frenar de alguna manera el trabajo obsesivo y sus consecuencias sociales, demográficas o de salud. “La Administración está empeñada en lograrlo, y la iniciativa de Microsoft va en consonancia con todo lo que el Gobierno ha hecho a lo largo de los últimos años”. Estas medidas no siempre salen adelante porque todavía hay mucha presión corporativa.

 

Fuente: Síntesis Diaria, S.L.