La implantación de las nuevas tecnologías está ayudando a los clientes a ser cada vez más infieles por lo que ahora el reto de las compañías va más allá de vender sus productos. Según defienden las compañías, la rentabiliddad no está en captar un cliente con una oferta, sino en conseguir que se quede en la organización, contrate cada vez más productos y los recomiende a sus amigos, familiares y conocidos. Es decir, el negocio está en conquistar a los clientes y lograr que repitan experiencia o aumenten su gasto medio.

Fuente: Síntesis Diaria, S.L.