El incumplimiento afecta a todo tipo de compañías, independientemente del tamaño, desde la microempresa -que paga en 92 días- hasta la gran empresa -que lo hace en 109-. “Estamos muy lejos del objetivo del regulador”. Ninguno de los sectores productivos logra colocarse por debajo de los 60 días. La mejora de la situación económica apenas ha tenido impacto. Desde que se intentan reducir los plazos, estos se han estancado en torno a los 90 días, con el máximo en 2013 de 95 días y el mínimo en 2011 de 89. Los retrasos en los pagos a plazos no es algo que se circunscriba únicamente a España. En Europa occidental, el 39% de los pagos se atrasan. “Casi el 40% del crédito comercial entra en mora”, señala el responsable de comunicación en Crédito y Caución.

Fuente: Síntesis Diaria, S.L.