A la crisis mundial de 2008 hay que sumarle la recesión de 2012 y 2013, cuya recuperación fue tan lenta que se ha llegado a hablar de una década perdida. A partir de 2017 parecía que había llegado el momento de la Eurozona, la resurrección del crecimiento e incluso el momento de comenzar a hablar de posibles subidas de tipos de interés. Pero poco dura la alegría en casa del pobre, y lo que empezó siendo un problema de debilidad de la demanda externa a finales de 2018 ha convertido a la Eurozona en el enfermo de la economía global que se enfrenta a más riesgos. Conscientes del aumento de los riesgos a la baja, los analistas de Oxford Enomomics han rebajado las previsiones de crecimiento para 2019 hasta el 1,4% desde el 1,6%. Otras firmas han sido más duras,  como es el caso de Bank of America que ha rebajado su previsión hasta el 1,1%.

Fuente: Síntesis Diaria, S.L.