que eligen los bancos centrales, las grandes fortuna y los soberanos asiáticos”. El oro no funcionó como activo  refugio en 2018, pero después de despuntar con una subida del 18,3% en un año tan alcista como 2019, promete consolidarse como activo seguro en 2020, con un creciente atractivo como alternativa a la deuda. La tensión geopolítica entre EE UU e Irán con la que se ha iniciado el año ha servido para impulsar al oro con fuerza, hasta los 1.600 dólares por onza. Los expertos ven potencial limitado a corto plazo, pero no a medio y largo.

Fuente: Síntesis Diaria, S.L.