Los tres hechos imponibles, que son complicados de definir y ninguno se refiere al beneficio de las empresas tecnológicas en España. Si no se intenta que las empresas paguen por sus beneficios, entonces lo habitual es que los beneficios se mantengan constantes y que el impuesto lo pague otro. Por ejemplo, gravar un 3 por ciento a la publicidad online (es decir en la red) no es probable que afecte significativamente a los gigantes de Silicon Valley. Lo que ocurrirá en este caso es que esta publicidad será más cara y la pagarán los que la contraten. Otro problema de este impuesto a la publicidad online es que no todas las empresas que ofrecen publicidad online están sujetas.

Fuente: Síntesis Diaria, S.L.