La medida que está en discusión en el Consejo de Gobierno del BCE incluye que el billete siga siendo de curso legal y se permitiría a sus tenedores canjearlo en las oficinas de los bancos centrales, incluso habiendose dejado de imprimirse. Todavía está por ver si el BCE decide también que haya que informar sobre el origen del dinero en caso de que se trate de cambiar cantidades que excedan determinados límites.

Fuente: Síntesis Diaria, S.L.